martes, 6 de octubre de 2009

Pequeña Gotita

Yo nací un raro día de invierno, uno de estos días en los que es mejor no levantarse de la cama. Supongo.
Laura estaba tan tranquila escuchando música cuando le llamaron por teléfono.
-Cariño es Oscar- grito su madre desde abajo.

Ella corrió al teléfono entusiasmada y después de oír la noticia yo salí a escena.
Brote de su ojo, rozando sus largas y hermosas pestañas bañadas en “rímel”, me escurrí muy suavemente por su mejilla mientras ella permanecía inmóvil, asimilando la noticia, parecía que no quería despegarse de mí así que me recogió con su dedo índice y me dejo colgando de la punta de este, como si estuviera jugueteando conmigo. Finalmente no lo pudo evitar y… ¡pliff! Un pequeño e infantil sonido caía al lado del teléfono y producía un tremendo estruendo en la cabeza de Laura, era yo.

Mi vida no fue demasiado larga, lo suficiente pensando que soy un símbolo de tristeza y llanto, pero… ella no lloro, solo me creó a mí, aunque estoy segura de que este día no se le olvidara jamás.

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