lunes, 23 de noviembre de 2009






Sergio, nervioso y apurado mira el reloj dos veces y se hecha a la calle.
Luna, nerviosa y precisa se retoca los ojos en el baño.
El, cada vez más y más nervioso entra en "Gardet" y recoje el ramo de rosas rojas.
Ella, sin parar de mirarse al espejo se coloca las ultimas horquillas en su precioso peinado.
El, corriendo Cabruñana abajo recuerda sonriente la cara de ternura de la dependienta y después el precioso rostro de Luna.
Luna, ya en la habiación intenta, retorciendose, abrochar el vestido negro.
Sergio, ya más sereno baja el ritmo de su paseo para no llegar en mal estado a la casa de su dama.
Ella, casi lista y cada vez más nerviosa se coloca la gargantilla.
El chico, ya en el portal de su "niña" se coloca por ultima vez delante del cristal y llama suavemente, como si así fuera a sonar menos.
La princesa baja por las escaleras inestable en sus altos tacones.
Su caballero la ayuda con los últimos escalones.
La dama se pone roja y mira al suelo.
El príncipe le entrega el ramo y le susurra al oído un "estás preciosa".
Luna levanta la cabeza y le da un beso fugaz.
El la coje por la cintura y la besa apasionadamente.
Los dos juntos van a L'arc du ciel. Se sientan en su mesa de siempre, la lado de la torre Eifel de madera y en frente de L'arc du Triunf de cal. Allí piden su plato favorito, ríen, se dicen cosas bonitas, cenan, hablan, pagan y se van. Caminan de la mano por el parque de Ferrera, tiran piedras al agua desde el puente de San Sebastian...recorren de la mano su París particular y vuelven a casa.

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