domingo, 24 de enero de 2010

Tres y media de la mañana del tres de enero del 2010. Con la resaca del reciente fin de año a cuestas Sergio está apollado en la barra con su inconsumible copa en la mano, mientras habla y ríe con sus amigos de un tema sin sentido. Flavio se va a baño, el lo sigue ligeramente con la mirada por si tiene que hacer el mismo recorrido más tarde, pero sus ojos se encuentran con una imagen demasiado conocida. ¡Es Luna! La observa de arriba abajo con el fin de no equivocarse. Ella lleva una ceñida falda negra hasta poco más abajo del pecho, por debajo de la falda una camiseta de tirantes blanca y por encima lleva una corta americana negra también con botones plateados muy brillantes. De su cuello cuelga una larguísima cadena que alcanza la altura de su falda, con una enorme figura y pedrería al final y va montada sobre unos impresionantes tacones negros.

Justo después de mirarla, Sergio llama a la camarera y le pide dos vodca rojo con naranja, coje las dos copas casi planas y se acerca a Luna. Una vez a su lado deja caer un "Bonne soir madame" a lo que ella responde sistematicamente "Bonne soir monsieur" al mismo tiempo que se gira a reconocer a aquel hombre de voz conocida.

Sus rostros se enfrentan, no se volvieron a ver desde la discusión hace ya más de un año. El se mudó a Oviedo a estudiar y ella por la misma razón se mudo a Salamanca y durante el verano ella estubo en París gracias a una beca por lo que no tubieron ocasión de verse... Aún así, sigue teniendo los mismos ojos sedientos de pasión que me volvieron loca, piensa Luna. Ella repara en su expresión de desconfianza y arrepentimiento: está allí solo, con dos copas en la mano, lleva puestos los levi's favoritos de Luna, por pura coincidencia, un polo azul y una chaqueta a rayas de Quiksilver.

Una vez mirados y remirados los dos Luna decide cojer su copa y pregunta:

-Vamos al BIP?

Los dos se encaminan a los azules sillones. En esa parte del local la música está más baja por lo que es perfecto para hablar.

Se sientan en los sofas del fondo, uno frente al otro. Sergio mira fijamente el rostro de Luna, observa lo bella que es, y más esa noche. Lleva los ojos más negros de lo normal y los labios rojo cargado. "Se nota que viene de París", piensa Sergio y luego se para en su pelo, esa noche lo lleva suelto, rizado, con un tirabuzón sujetado hacía atrás por una horquilla de tres perlas y un diminuto lazo blanco.

Mientras tanto ella lo observa a el. Está guapísimo, mucho más que normalmente. Le ha crecido el pelo y lo lleva premeditadamente despeinado y sus ojos verdes se han oscurecido un poco, lo que los hace aún más bonitos. De pronto se fija en su pendiente, se lo ha cambiado, ahora lleva un pendiente tribal de madera que le da un aire más hippie.

Después de mirarse durante un tiempo comienzan a hablar.

-Me han dicho que pasaste el verano en París- Pronuncia Sergio.

-Si, otra vez... cada día me gusta más esa ciudad.

-Lo sé, es realmente preciosa.

-Y tu? Flavio me ha comentado que pasasteis un verano estupendo.

-Flavio? Era raro... más o menos, ha sido bueno, pero si lo comparamos con el anterior no ha valido la pena.

-Entonces no ha habido chicas?

-Si, muchas, pero solo eran chicas, ninguna lo suficientemente importante como para decirle un tequiero.

-Cuándo lo has dicho por ultima vez?

-Hace más de un año- Pronuncia Sergio avergonzado.

-Ajá, lo mismo me ha pasado a mi. Te he echado de menos, sabes?

-No has sido la única.

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