jueves, 2 de septiembre de 2010

Vereis, yo soy de las personas que piensan que para conocer, vivir, sentir y apreciar una ciudad no vale con subirse un autobús turístico y ver los monumentos más importantes mientras vas escuchando por unos cascos a una guia hablando en japonés. No. Creo que para conocer una ciudad hay que pasear sus calles, caminar, respirar, hablar entre sus gentes, admirar cada detalle, encontrar pequeños tesoros visuales que recordar.
Es la única manera de apreciar una ciudad como es París.
Hay tantos detalles que pararse a contemplar, tanta riqueza, tanta historia debajo y encima de su asfalto, tanta gente desgastando los zapatos en sus aceras, tantas vidas, tantos recuerdos... no sé. Es tan difícil de describir.
Allí puedes encontrar desde el palacio centenario de un gran rey, hasta pequeños candados puestos sobre un puente para sellar los amores de personas normales que probablemente ya no estén enamoradas. Lo cual puede llegar a asustar un poco, no se si a vosotros os asusta todo lo que tenga que ver con las cosas enormes, pero a mi si, me agobia. Por eso prefiero dejar que fluyan los recuerdos sobre esa cuidad, los amores, las risas, los enfados, esa pequeña huella que dejamos a nuestro paso, ese pedacito de suela que abandonamos en Lafayette, el amor que di en Montmartre, la conga que nos montamos en Saint Michel, el frío de la Torre Eiffel, el miedo que pase en el Louvre, el dolor de pies en Orsay, la mojadura caminando por sus cayes, la sonrisa que esbozamos al ver el candado en lo alto de la torre imaginandonos a nosotros mismos partidarios en esa historia.No se a quien se le ocurrió decir la frase de: "Siempre nos quedará París" pero no sabe cuanta razón tenía...a partir de ahora intentaré cambiar un poco el estilo de mi blog. Más personal y eso!
Disfruten del día.

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